Artrosis en mascotas: síntomas y cuidados (guía completa para perros y gatos)

by - enero 28, 2020


Artrosis en mascotas: síntomas, diagnóstico y cuidados (guía completa para perros y gatos)

La artrosis en mascotas es más común de lo que crees. Aquí aprenderás a reconocerla, tratarla y cuidarla desde casa con pautas prácticas para perros y gatos que realmente marcan la diferencia.

Hola, animaleros 🐾 En TuVeterinaria nos tomamos muy en serio la comodidad y el bienestar de tus peludos. A medida que envejecen, es habitual que aparezca la artrosis en mascotas: un desgaste progresivo del cartílago y la articulación que puede causar dolor, rigidez y pérdida de movilidad. La buena noticia es que —con un plan bien pensado— podemos retrasar su progresión y mejorar su calidad de vida.

En esta guía clara y directa encontrarás qué es la artrosis, cómo detectarla a tiempo, qué opciones de tratamiento existen y qué cambios en casa ayudan de verdad, tanto en artrosis en perros como en artrosis en gatos.

¿Qué es exactamente la artrosis?

La artrosis (u osteoartritis) es una enfermedad crónica y degenerativa de las articulaciones. Con el tiempo, el cartílago que amortigua los huesos se desgasta, aparecen inflamación y cambios óseos (osteofitos), y la articulación pierde su “suavidad” al moverse. Resultado: dolor, rigidez y menor rango de movimiento.

  • No es solo “cosas de la edad”. Puede aparecer tras traumatismos, cirugías, luxaciones, displasias de cadera o codo, inestabilidades ligamentarias, obesidad o sobreesfuerzo.
  • Es progresiva, pero su avance se puede frenar con un manejo integral temprano.

Señales de artrosis en perros y gatos (¡ojo con las sutiles!)

En perros

  • Se levanta con dificultad tras estar acostado.
  • Cojera intermitente, especialmente al comienzo del paseo (“cojera de arranque”).
  • Evita subir escaleras, saltar al coche o al sofá.
  • Menos ganas de jugar; se queda atrás en los paseos.
  • Rigidez matutina, cambios de humor o sensibilidad al tocar ciertas zonas.
  • Lamerse repetidamente una articulación.

En gatos

  • Deja de saltar a superficies altas o toma rutas alternativas.
  • Duerme más, juega menos, se esconde o está irritable.
  • Descuidos en el arenero, accidentes fuera de la bandeja.
  • Pelo enmarañado en lomo o caderas (les cuesta acicalarse).
  • Postura encorvada, pasos cortos, evita ser cargado.

Consejo: si notas dos o más de estos signos durante más de 2 semanas, es momento de pedir cita.

Factores de riesgo

  • Edad: mayores de 7–8 años tienen más probabilidad, pero puede verse en jóvenes con displasia o lesiones.
  • Peso: el sobrepeso multiplica la carga sobre las articulaciones y acelera el desgaste.
  • Raza y talla: razas grandes/giantes y algunas razas felinas tienen predisposición.
  • Historial ortopédico: displasia, rotura de ligamento cruzado, luxación rotuliana, fracturas.
  • Actividad: deportes de alto impacto o suelos resbaladizos en casa.
  • Genética y conformación: ángulos articulares, longitud de extremidades, etc.

¿Cómo se diagnostica?

  1. Historia clínica + descripción de los signos en casa.
  2. Exploración física y ortopédica: rangos de movimiento, dolor a la manipulación.
  3. Pruebas de imagen: radiografías; en casos complejos, ecografía, TAC o resonancia.
  4. Escalas de dolor/movilidad: cuestionarios validados para seguimiento.
  5. Analíticas si se prescriben fármacos a largo plazo.

Tratamiento: enfoque multimodal (la clave del éxito)

1) Control del dolor e inflamación

  • AINEs veterinarios como base en fases dolorosas. Siempre bajo receta y controles.
  • Analgésicos adyuvantes: gabapentina/pregabalina, amantadina, tramadol según criterio.
  • Condroprotectores inyectables en protocolos cíclicos.
  • Infiltraciones intraarticulares (ácido hialurónico, PRP) en casos seleccionados.

Importante: nunca automediques con fármacos humanos (ibuprofeno, paracetamol, diclofenaco). Pueden ser tóxicos.

2) Fisioterapia y rehabilitación

  • Hidroterapia (cinta subacuática/piscina): bajo impacto, mejora musculatura y rango.
  • Propiocepción: superficies inestables, cavalettis bajitos, slalom suave.
  • Estiramientos y masajes guiados por fisioterapeuta veterinario.
  • Electroterapia/láser terapéutico en centros especializados.

3) Manejo del peso y ejercicio

  • Bajar al peso ideal es posiblemente la intervención más efectiva.
  • Paseos frecuentes y cortos (3–5 al día) mejor que uno largo; terreno llano.
  • Calentamiento y enfriamiento de 5–10 minutos.

4) Nutrición y suplementos (con evidencia)

  • Dieta articular o senior con aporte de EPA/DHA (omega-3).
  • Glucosamina + condroitina, MSM, ácido hialurónico.
  • Mejillón de labios verdes (Perna canaliculus).
  • Vitamina D y colágeno tipo II no desnaturalizado (según valoración veterinaria).

Los suplementos funcionan mejor como parte del plan, no como único tratamiento.

5) Cirugía (cuando toca)

En displasias severas, roturas de ligamentos o fracturas mal consolidadas, la cirugía puede restaurar estabilidad y reducir el dolor a largo plazo. La indicación la da un traumatólogo veterinario.

Cambios prácticos en casa (impacto inmediato)

  • Superficies antideslizantes: alfombras, moquetas o tapetes de goma en zonas clave.
  • Rampas y escalones para subir al coche, sofá o cama; evita los saltos.
  • Cama ortopédica de espuma viscoelástica, amplia y firme.
  • Altura de comedero y bebedero ligeramente elevada si hay dolor cervical.
  • Control de temperatura: el frío y la humedad agravan la rigidez; busca zonas cálidas.
  • Rutinas predecibles: horarios de paseo/comida regulares reducen estrés.
  • Uñas cortas y pelo de las almohadillas recortado para evitar resbalones.

Adaptaciones específicas para gatos

  • Areneros de entrada baja y bandejas más grandes; coloca al menos uno por planta.
  • Rascadores y zonas de descanso a baja altura; ofrece “puntos intermedios”.
  • Cuencos amplios y poco profundos para no forzar codos.
  • Enriquecimiento suave: juegos olfativos, plumas a baja altura, sesiones cortas varias veces al día.

Ejercicios seguros (en casa)

Siempre personalizados y aprobados por tu veterinario o fisioterapeuta.

Perros

  • Marcha controlada con correa: 10–20 min, 2–4 veces al día.
  • Cavalettis bajos (10–15 cm) para levantar patas sin impacto.
  • Sentarse–pararse lento (3 × 10 repeticiones) cuidando la técnica.
  • Traslado suave del peso de un lado a otro estando de pie.

Gatos

  • Juego dirigido 3–5 min con cañas/plumas a baja altura.
  • Búsqueda de premios en superficies accesibles (sin saltos).
  • Rascadores horizontales para estirar sin dolor.

Plan de control de peso (paso a paso)

  1. Define el peso objetivo con tu veterinario.
  2. Dieta de adelgazamiento alta en proteínas y fibra, con ración medida.
  3. Premios contados (y saludables: zanahoria en perros; en gatos, parte de su ración diaria).
  4. Registro semanal de peso y perímetros.
  5. Reevaluación calórica cada 2–4 semanas según progreso.

Seguimiento: cómo saber si vamos bien

  • Escala de dolor (0–10) en reposo y tras paseos.
  • Diario de movilidad: ¿sube escaleras?, ¿juega?, ¿se levanta rápido?, ¿cojea menos?
  • Revisiones veterinarias cada 3–6 meses para ajustar medicación y fisioterapia.
  • Radiografías de control cuando lo indique tu veterinario.

Mitos y verdades

  • “Si le duele, lo notaría claramente.” Falso. Muchos compensan y ocultan.
  • “Está viejito, es normal que no camine.” Falso. Envejecer ≠ vivir con dolor.
  • “Los suplementos lo curarán.” Falso. Ayudan, pero el manejo es multimodal.
  • “Mejor no ejercitarlo.” Falso. El ejercicio controlado es esencial.

Señales de alarma (acude pronto)

  • Dolor intenso agudo, llanto o negativa total a apoyar una pata.
  • Inflamación marcada, calor articular o fiebre.
  • Pérdida de apetito, vómitos o diarrea si está con medicación.
  • Cambios bruscos de comportamiento (agresividad, apatía profunda).

Recursos útiles (para profundizar)

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿La artrosis se cura?
No. Es crónica, pero con un plan integral muchos animales viven cómodos y activos durante años.

¿Cuánto tiempo debe tomar medicación?
Lo que indique tu veterinario. Suele ser a largo plazo, ajustando dosis en “pulsos” según síntomas.

¿Sirven los suplementos?
Pueden ayudar —especialmente omega-3 y condroprotectores— como complemento del tratamiento principal.

¿Mi gato no cojea, igual puede tener artrosis?
Sí. En gatos, los signos suelen ser de comportamiento: dejan de saltar, cambian rutinas, usan menos el rascador.

¿Hidroterapia para todos?
No siempre. Es ideal para muchos perros, pero se valora caso a caso (edad, condición cardiaca, heridas, temperamento).

¿Es mejor una cama muy blanda?
Mejor firme con viscoelástica que reparta presión y mantenga la articulación estable.

¿Cuándo pensar en cirugía?
Cuando hay una causa mecánica corregible (displasia severa, inestabilidad, rotura ligamentaria) y el manejo conservador no alcanza.

¿Cómo sé si el dolor está controlado?
Tu mascota se levanta más fácil, duerme mejor, hace paseos más largos sin empeorar después y está de mejor humor.

Para llevar (lo esencial)

La artrosis en mascotas no es una condena. Con diagnóstico temprano, tratamiento multimodal, control de peso, ejercicio bien planificado y pequeñas mejoras en casa, tu compañero puede volver a disfrutar sus días. Si has reconocido señales en tu perro o gato, agenda una revisión: cuanto antes empecemos, mejores resultados.

Checklist exprés

  • ☐ Peso ideal definido y plan de dieta.
  • ☐ AINEs/analgésicos según pauta veterinaria.
  • ☐ Suelos antideslizantes, cama ortopédica, rampas listas.
  • ☐ Rutina de ejercicio suave establecida (calentamiento/enfriamiento).
  • ☐ Suplemento articular elegido y calendario de toma.
  • ☐ Revisión programada en 3 meses con tu veterinario.
  • ☐ Registro semanal de dolor/movilidad.

¡Un abrazo animaleros!

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